
Algunas personas, son, sencillamente, lo que les han dicho que tienen que ser.
Dos monjes discutían acerca de una cuestión filosófica cuando su maestro pasó junto a ellos. Le detuvieron pidiéndole que dirimiese su desacuerdo. El primer monje expuso su comprensión, a lo que el maestro respondió: "Tienes razón".
El segundo monje protestó, y presentó sus argumentos, que eran justo los contrarios de los que el primer monje expusiera. El maestro respondió al segundo monje: "Tienes razón".
Un tercer monje que había estado escuchando, preguntó lleno de frustracción:
" Pero maestro, les ha dicho a ambos que tenían razón cuando sus explicaciones eran opuestas, y no es posible que ambos estén en lo cierto". El maestro replicó: "Tienes razón" :)))))))
Pregunta a Jorge Carvajal: “¿hasta cuándo tolerar?” Y su respuesta me iluminó bastante: “hasta no ser cómplices”.
Claro. Si tolero que mis amigos roben, eso me convierte en ladrón. Si tolero que me golpeen, eso me convierte en agresor. Si tolero que los soberbios humillen a la gente, eso me convierte en humillador y soberbio. Si tolero cualquier acto que atente en mi contra o de la sociedad, soy cómplice, y tan responsable como aquel que lo comete.